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Los restos arqueológicos hallados en las cuevas de San Francisco y de Santiago,
nos proporcionan el testimonio de asentamientos en el Neolítico. La arqueología
también nos ofrece vestigios romanos, como son los restos de una calzada romana
en el margen derecho del arroyo del Arco (por estas tierras pasaba la vía romana
de Híspalis a Emérita ) o el Sarcófago hallado en la finca de Santa Marina, sin
duda lo más significativo de la arqueología de este periodo.
La fundación de Guadalcanal se remonta a los primeros poblados íberos, que le
dieron el nombre de Tereses, Tereja e incluso algunos han supuesto que fuera
Canani. Su nombre actual procede directamente del árabe Guad-al-Kanal.
Debido a su situación estratégica, fue ciudad muy fortificada. Quedan vestigios
del castillo y murallas medievales, aunque más significativos sean los que se
emplearon para levantar la parroquia de la Asunción. Aunque tenemos algunos
datos concernientes al recinto amurallado que ya en la Edad Media circundaba la
villa, no sabemos exactamente la fecha de su construcción. Barrantes sólo dice
que el pueblo estuvo fortificado desde antiguo. Y como la villa se sumó a las
sublevaciones que hicieran estallar las llamadas guerras de las Comunidades, el
recinto fue mandado derribar como castigo En el término existieron diferentes
castillos (castillo de Valjondo, de la Torrecilla, de la Atalaya, de
Monforte...), hoy apenas quedan restos del de la Ventosilla.
En 1241, Guadalcanal es reconquistada por los caballeros de la Orden de Santiago
al mando de don Rodrigo Iñiguez, quedando bajo la jurisdicción de dicha Orden. Guadalcanal se convertiría, así, en un bastión fronterizo de primer orden frente
a las pretensiones del concejo sevillano que controló la sierra norte sevillana.
La villa fue incorporada, en materia eclesiástica, a la vicaría de Santa María
de Tentudía, dependiente del Priorato de San Marcos de León. A finales del s.
XIV, se funda la vicaría de Guadalcanal, con lo que se emancipa de la de
Tentudía, a la que solo acude en grado de apelación.
En la villa, el castillo de la Orden formaba parte del sistema murado, y fue
llamado asó por ser la morada de los Comendadores de la Orden de Santiago.
Estaba situado en lo que actualmente son el Ayuntamiento y el paseo del Palacio.
A mediados del siglo XVI se descubren yacimientos de plata, que fueron
explotados por la Real Hacienda hasta agotar los filones en el siglo pasado. La
principal de estas minas fue la de Pozo Rico. También fueron importantes los
yacimientos de cobre, carbón, hierro y barita.
De los siglos XVI y XVII tenemos noticias de un importante éxodo a Indias. El
espíritu aventurero y emprendedor de nuestro pueblo se personaliza en la figura
de Pedro Ortega Valencia, quien en 1567 descubre una isla en el Pacífico a la
que denominó Guadalcanal.
Por estas fechas, no debemos olvidar la importancia que tuvo la ermita de la
Virgen de Guaditoca como
lugar de encuentro de una feria que duraba tres días.
El santuario está situado en la encrucijada de la compleja red de caminos
arrieros y cabañas ganaderas que comunicaban lo que hoy es Extremadura con
Andalucía Occidental.
En 1833, la división provincial encomendada a Javier de Burgos propicia la
inclusión de Guadalcanal en la Provincia de Sevilla, tras haber dependido
durante varios siglos, en lo civil y en lo eclesiástico, de Extremadura.
A mediados del siglo pasado se segrega del término de Guadalcanal la aldea
pedánea de Malcocinado, que ya como municipio independiente pasará a formar
parte de la provincia de Badajoz.
Aunque el siglo XIX es un siglo de crisis (crisis económica, tránsito de tropas
por la localidad a las que el Municipio debía sostener, desamortización que tuvo
como consecuencias, entre otras, la expropiación de la mayor parte de los
terrenos que constituían sus propios, la desaparición de las cuatro comunidades
de religiosas...), también se llevan a cabo una serie de importantes
realizaciones: erección de las Casas Consistoriales sobre el solar del palacio
de los comendadores de la Orden de Santiago, la ordenación de un espléndido
paseo en lo que siempre se conoció por el ejido del Coso, la construcción del
Cementerio municipal, la aportación municipal en el tendido y construcción de la
línea de ferrocarril, etc.
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El Archivo Municipal está constituido por los documentos producidos y recibidos
por el Ayuntamiento en el ejercicio de sus funciones. Su fondo documental
garantiza al ciudadano la transparencia de la gestión municipal, la conservación
y la disponibilidad de los documentos públicos que respaldan sus derechos e
intereses particulares legítimos; además, representa una de las principales
fuentes para el conocimiento de la historia de la localidad en los años
correspondientes a la documentación que se conserva.
El acceso al Archivo Municipal y a sus documentos es libre y gratuito, dentro de
los términos establecidos y las excepciones contempladas expresamente en la
legislación vigente. Este Ayuntamiento está adherido al Plan de Organización y
Descripción de Archivos de la Diputación Provincial de Sevilla desde la
aprobación de la normativa interna del Archivo Municipal, por lo que recibe la
asistencia técnica de un archivero de zona.
En la actualidad, el Archivo Municipal de Guadalcanal consta de 2216 legajos y 212 libros, siendo las fechas límites 1494-1999. El inventario de la documentación histórica se publicó en el volumen nº 2 de la colección Archivos Municipales sevillanos El Archivo Municipal está situado en la planta alta de la Casa Consistorial, y dispone de dos depósitos y una zona reservada a trabajo y consulta de la documentación.
En este Archivo, se han identificado e inventariado los protocolos notariales
que, mezclados con la documentación municipal, formaban un montón informe que
decididamente no invitaba a enfrentarse con él. Los protocolos notariales que
aquí se encuentran tienen unas fechas límites que oscilan entre 1575 y 1845. No
obstante, existen otros protocolos de Guadalcanal en Cazalla de la Sierra,
cabeza del partido judicial.
Es de destacar la riqueza documental de Guadalcanal teniendo en cuenta su
población actual. La serie de actas capitulares es la mejor conservada, la más
remota y la de mayor continuidad. Existen desde 1528 hasta hoy, con escasas
lagunas. Los documentos más antiguos corresponden a diversas disposiciones
recibidas (Reales Cédulas y Provisiones), fechadas en 1494.
Es abundante la documentación demográfica, desde 1689. Afortunadamente se
conservan los volúmenes del Catastro del Marqués de la Ensenada. También es de
destacar las Ordenanzas Municipales de 1674.
Otras dos series importantes son las de Quintas y Milicias (desde 1640) y las
del Pósito (1590). La mayor cantidad de expedientes, como es normal en todos los
municipios, corresponde a la contabilidad producida por la Intervención y la
Depositaría, pero casi toda ella referida a nuestra centuria.
Finalmente, debemos hacer mención a los abundantes testimonios de autos del XVII
y del XVIII, la documentación electoral referida a algunos ministros del concejo
en el XVII y los registros de ganado de la feria de Guaditoca.
Guadalcanal, 14 de enero de 2002.
Servicio de Archivo y Publicaciones de la Diputación Provincial de Sevilla